Un gran incendio forestal se ha desatado en el sur de Francia, obligando a decenas de residentes a evacuar sus hogares, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando para contener las llamas en medio de condiciones meteorológicas extremas.
Las autoridades francesas han desplegado cientos de bomberos para combatir el incendio, que se originó el miércoles en los departamentos de Hérault y Aude. La sequía extrema y los fuertes vientos han contribuido a la rápida propagación del fuego a través de la vegetación seca, con temperaturas cercanas a los 30°C.
Hacia la noche del miércoles, el incendio ya había arrasado unas 800 hectáreas de vegetación, según las autoridades locales. Posteriormente, fuentes locales señalaron que el fuego había sido parcialmente contenido en algunos momentos, aunque aún no estaba completamente controlado.
Los equipos de extinción describieron condiciones extremadamente difíciles debido al terreno accidentado y la falta de vías de acceso, lo que obligó al uso de medios aéreos para apoyar las labores terrestres.
Además, los servicios de emergencia informaron de dos incendios menores en las zonas de Rognac y Lançon-Provenza, cerca de la ciudad de Marsella, mientras los equipos continúan vigilando la situación.
Como medida preventiva, alrededor de 200 personas fueron evacuadas o se les ordenó permanecer en sus hogares en las localidades de Bouzolles-Minervois y Mailhac.
Este incendio se produce un año después de los grandes fuegos registrados en la región de Corbières, y pocos días después de una intensa ola de calor que afectó a gran parte de Europa, con previsiones de una posible nueva ola de calor en el continente.