El profesor de derecho internacional Hassan Johnny declaró, en una entrevista concedida a la agencia Asia News Agency, que el acuerdo tripartito firmado en Washington presenta, según él, problemas de forma y de fondo para el Líbano.
En cuanto a la forma, considera que el acuerdo se alcanzó de manera rechazada por una amplia parte de la población libanesa, al tratarse de un diálogo directo con una parte considerada enemiga, que ocupa territorio libanés y es responsable de muertes de civiles, en un contexto en el que, según afirma, existe una resistencia que defiende el territorio.
En cuanto al fondo, sostiene que el acuerdo no tiene en cuenta la consideración de Israel como potencia ocupante de parte del territorio libanés, ni la cuestión de Palestina ocupada, ni los presuntos crímenes cometidos contra el pueblo libanés. Añade que cualquier acuerdo internacional debería respetar la unidad nacional, mientras que este texto, según él, abre la puerta a un conflicto interno.
Johnny afirma que el objetivo de Israel detrás de este acuerdo sería provocar una división interna en Líbano, en un contexto de rechazo por parte de una parte importante de la población, incluida la resistencia.
El jurista también sostiene que el Líbano debería haberse apoyado en el derecho internacional, los tratados internacionales y la Carta de las Naciones Unidas, algo que, en su opinión, no ocurrió. Compara la situación con los Acuerdos de Oslo firmados bajo ocupación y critica a las autoridades por estar desconectadas de las preocupaciones de la población y sujetas a presiones externas.
Asimismo, señala que el presidente de la República, antiguo comandante del ejército, debería haber tenido en cuenta la sensibilidad del tejido social libanés para preservar la unidad nacional, en lugar de profundizar las divisiones internas sobre un tema estratégico.
Finalmente, al ser preguntado sobre si el acuerdo podría legitimar la actuación de Israel en el territorio libanés, Johnny considera que el texto intenta otorgar legitimidad a la libertad de acción israelí en Líbano. Afirma que ninguna autoridad puede aceptar la cesión de soberanía ni la presencia de una potencia extranjera en parte del territorio, y concluye que el acuerdo debería ser anulado por implicar una renuncia a derechos fundamentales del Líbano y a su soberanía nacional.